Has vivido 10 millones de minutos y no es nada, ¿Qué has hecho? ¿Aprender a caminar?¿Aprender a hablar? Eso lo hacen todos, ¿Qué te hace especial? Todos los días despertar, ir a la escuela, regresar... Oh... Viva la rutina, viva la monotonía. El tiempo pasa, tu vida pasa, creces... Participas en carreras, aprendes ballet, aprendes un montón de cosas y todas, ¿Para qué? Haces ejercicio, aprendes idiomas, tocas el piano, aprendes lo pequeño que eres para el mundo y todo ¿Para qué? Viajar, llenarte de experiencias, memorias, pensar por ti mismo (cuestionarte), eso empieza a hacerte interesante. Has vivido 10 millones de minutos y conoces tan pocas personas: familiares, amigos, compañeros, profesores, gente en la calle y todos no suman ni uno por ciento de la población mundial. Gente viene, gente va, muchos mueren y muchos nacen. Eres tía, eres sobrina, todo es parte de este círculo. Escapa de la rutina, comienzas a liberarte, tomas decisiones, no te arrepientes de ellas; todas te han llevado a este lugar. Ahora estudias lo que quieres, amas lo que haces y sabes, que te llevan todas tus locuras. Salta, baila, vive, juega, canta, vive, aprende, prepárate, vive como nunca, porque no has vivido así. Cambia... Sal de esa monotonía, porque el cambio es el único que te lleva a otro camino. ¿Quiéres un mundo sustentable? Entonces empieza contigo, tu carrera te ayudará, enseña a los otros. Has proyectos, no te dejes tirar, sigue esa ambición, no te olvides de los demás. Hablar, gritar si es necesario pero expresas todo lo que sientes. Esto es lo que te hace interesante. Tus acciones te definen, no seas tímida. Vas directo, eres firme, pero sensible; sigue innovándote.
Has vivido 10 millones de minutos y descubres que no has vivido nada aún.

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